Reportaje · 11/04/2018
CALETA INÍO: LA COMUNIDAD QUE NEGOCIÓ UN PEDAZO DEL PARQUE TANTAUCO
Este jueves, tras 12 años de conversaciones, los habitantes de Caleta Inío -ubicada en el extremo sur de Chiloé-, tendrán lo que pidieron durante décadas: un acuerdo que hará que 37 familias accedan a media hectárea cada una en el Parque Tantauco. Llevan más de 30 años instaladas ahí, sin acceso a beneficios ni servicios por no ser dueños de la tierra. Esta es la historia de una larga negociación con la Fundación Futuro, ligada a la familia del Presidente Sebastián Piñera, y de la firma que sellará el destino de una comunidad completa.
Por Carla Alonso

Colaboran:

El documento del acuerdo está listo y será firmado este jueves por 37 familias o personas de Caleta Inío, una remota localidad en la costa sur de Chiloé, en la comuna de Quellón. Es un papel pero en rigor es mucho más que eso: estas familias, que viven en terrenos pertenecientes al Parque Tantauco –administrado por Fundación Futuro, ligada a Sebastián Piñera-, no tienen los títulos de dominio. Con la firma del acuerdo serán parte de un comodato por 25 años -y con posibilidad de renovarse si el comodatario está vivo-, que les permitirá acceder a media hectárea de tierra cada una. También contempla que si el comodatario muere, este es heredable a los hijos o al cónyugue.

Con ese papel podrán optar a beneficios que hasta ahora no han alcanzado por el hecho de vivir en terrenos que son de privados, como subsidios para mejorar sus viviendas –afectadas en muchos casos por el terremoto de Japón 2011 y el de 2016-, o proyectos para instalar una red de agua potable, que hoy no existe, o paneles fotovoltaicos para electrificación las 24 horas.

El comodato no es lo que querían originalmente. Doce años atrás ellos comenzaron a pedir la regularización de la ocupación de las tierras por vecinos que estaban ahí desde los 80. Pero tras largas negociaciones, que incluyeron distintas fórmulas, se llegó al acuerdo de comodato que busca dar solución a la demanda de regular la ocupación de los terrenos en el Parque Tantauco, por parte de un grupo de familias de Caleta Inío. El origen de esto fue el asentamiento espontáneo de quienes llegaron a la zona, en la década de los 80, atraídos por el boom de la extracción del pelillo, cuando el parque pertenecía al empresario estadounidense Jeremiah Henderson.  

Rosa Hueicha (49) fue parte de ese movimiento. Llegó a Inío junto a sus padres, en 1984, a trabajar en el pelillo, y es una de las 37 personas que firmará este jueves. “No me gusta mucho la solución del comodato, pero es mejor que nada. Los beneficios que podré obtener son trabajar con entidades del Estado, como Prodesal e Indap, y acceder a algún subsidio de vivienda. Ojalá sea así. En esa media hectárea podría vivir y desarrollarme yo y mis hijos, si quieren estar a mi lado”.

Luis Chodil, encargado de organizaciones comunitarias de la Municipalidad de Quellón, también ha estado en las mesas de conversaciones. Él destaca que los vecinos podrán acceder a beneficios como programas PDTI (Programa de Desarrollo Territorial Indígena), que tiene que ver con proyectos productivos para la gente con ascendencia indígena, en temas como agricultura, pesca y turismo. También el Prodesal, un programa productivo. Y lo más importante: “Se aseguran de que no van a ser expulsados del sector y poder heredárselo a algún familiar”.

La argumentación

Caleta Inío es la única localidad de Quellón que no tiene luz las 24 horas. La municipalidad no puede gestionarlo por estar en terrenos de terceros. Cada familia tiene su generador de luz y gasta aproximadamente $150.000 al mes para alumbrarse entre las 18:00 horas y la medianoche. Un generador dura cerca de un año y cuesta entre $800.000 y $1 millón para el uso de una familia.

Tampoco tienen agua potable porque no poseen alcantarillado. Y la razón es la misma: estar en terrenos privados. A eso se suma que no pueden postular al mejoramiento de viviendas a través de subsidios. “Ese es uno de los problemas. También no tener electrificación todo el día y el tema del agua potable, porque no tenemos alcantarillado. Contamos con pozos negros, pero en el verano se secan. O fosa séptica. Hay vertientes pero en terreno privado y habría que hacer una represa e invertir en ello, para lo que debemos contar con la voluntad del privado y también la gestión del Estado”, dice el presidente de la junta de vecinos de Caleta Inío, Cristian Hueicha.

Ninguno de esos servicios o beneficios son accesibles viviendo en terrenos de un tercero. Y esa era argumentación suficiente para que empezaran con sus demandas de regularizar la ocupación de los terrenos, ya sea por comodato, usufructo o título de dominio. 

Se sentaron a la mesa por primera vez en 2005, el mismo año en que Fundación Futuro compró los 118.000 hectáreas que conforman el Parque Tantauco. La negociación recién comenzaba.  

 

 CALETA INÍO 

Mapa de los 37 predios que serán cedidos a las familias de Caleta Inío a través de un comodato.

Punto de quiebre

Uno de los hitos de la negociación fue el terremoto de 2010, que obligó a varias familias que estaban instaladas en un sector llamando Puntilla -una punta arenosa, rodeada de agua-, en Caleta Inío, a trasladarse a un lugar más seguro, por el riesgo de tsunami. Parque Tantauco puso a disposición parte de sus terrenos. “Fue una respuesta del parque a la solicitud de la comunidad, para mejorarles las condiciones y que estén más seguros. El traslado fue 2011 y 2012”, detalla Alan Bannister, gerente de Parque Tantauco. (Revisar entrevista completa aquí).

Cerca de 22 familias tomaron sus cosas y salieron de Puntilla. El parque les entregó a cada una, $1,5 millón de aquella época, en materiales de construcción, para que levantaran nuevamente sus casas. Junto a quienes se asentaron espontáneamente en el lugar, había personas ocupando terrenos de familiares con títulos de propiedad, que tuvieron que vender o abandonar sus campos por la normativa que obligó a salir del borde costero. La reubicación en terrenos del parque incluyó ambos grupos y tardó aproximadamente dos años. 

Rosa Hueicha –que trabaja como monitora de lengua de señas en el Centro de Educación de Adultos de Quellón- fue una de esas familias. “Vivía en la Puntilla y después del terremoto, nos hicieron desarmar la casa que tenía para que nos traslademos a un terreno que era el parque, en un lugar más seguro”. En 2013 se movió junto a sus dos hijas, luego del fallecimiento de su esposo. Tenía media hectárea en la parte alta de Inío, pero no  pudo armar su casa y se fue a vivir con sus padres, quienes también estaban instalados en terrenos del Parque Tantauco. Más tarde migró a trabajar a Quellón y su predio permanece ahí.

El terremoto volvió a sentarlos a la mesa. Un mes después se abordó el tema del comodato por primera vez. A la cita asistieron representantes del gobierno regional, el entonces alcalde de Quellón, el gobernador y representantes de Parque Tantauco. “Se vio la problemática en que estaba esta gente y se habló de un comodato”, señala Cristian Hueicha, presidente de la junta de vecinos. “El compromiso era que, una vez que la gente se encontrara viviendo en sus predios, iban a hacer entrega del comodato. En 2013 gran parte de esas familias se encontraban en sus predios, pero el parque no cumplió estas promesas”, agrega Hueicha.

Alan Bannister recuerda que el comodato era una primera opción.. "En 2015 se abre la posibilidad de decir: bueno, busquemos una compensación y entreguemos los títulos".

Reunión entre los vecinos de Caleta Inío, el alcalde de Quellón y representantes del Parque Tantauco, en octubre de 2015. 

La contrapropuesta

En febrero de 2016 hay un cambio de estrategia por parte del parque y se abre la posibilidad de entregar los títulos de dominio a cambio de una compensación fiscal. Si bien esa fórmula podía tardar más, era una solución definitiva para la familia. Parte de la negociación incluía que el Estado compensara a Parque Tantauco con otra propiedad fiscal, equivalente a 18,5 hectáreas, para solucionar el problema de 37 familias que estaban sin títulos de propiedad.

“Reubicamos a la gente dentro del parque para tratar de agilizar esto. Pero cuando quisimos negociar con Bienes Nacionales, no nos fue muy bien. No estaba dispuesto finalmente a entregar o permutar. Fueron puras trabas que atrasaron la cuestión dos años más”, afirma el gerente de Parque Tantauco.

El presidente de la junta de vecinos estuvo presente en esas negociaciones, que se dieron en 2016. “Durante el último gobierno de Michelle Bachelet no se llegó a acuerdo con Bienes Nacionales. No quiso tomar en cuenta nuestra problemática y compensar al dueño de las tierras. Ellos cumplían un rol importante en esto; legalmente, siendo de una persona privada, no tiene la obligación de dar nada”. Ese punto, dirá más tarde, fue lo más complejo de la negociación para los vecinos.

Tres personas clave en la negociación: Cristian Ojeda, alcalde de Quellón; Alan Bannister, gerente de Parque Tantauco; y Cristian Hueicha, presidente de la junta de vecinos de Caleta Inío.

Medidas estratégicas

Fue otro terremoto, el del 25 de diciembre de 2016, que puso presión al tema. Varias casas resultaron dañadas e irreparables. El Serviu hizo un catastro y para otorgar un subsidio, solicitó una decaración jurada simple del parque, ubicando la parte del predio que estaba siendo ocupada por las familias. “Tuve una reunión con el administrador (subrogante) del Parque Tantauco y dijo que no estaba facultado para firmar una declaración y que no podía hacerse cargo de ese compromiso que había adquirido Alan Bannister. Fue a principios de noviembre”, asegura Cristian Hueicha.

La respuesta no le gustó a los vecinos. Realizaron medidas más extremas. El 6 de diciembre del año pasado, a once días de que se realizara la segunda vuelta presidencial entre Sebastián Piñera y Alejandro Guiller, los vecinos se tomaron Caleta Inío. Lo primero que hicieron fue paralizar las obras del muro de contención que se estaba construyendo en el parque y bloquearon el aeródromo y el acceso por vía marítima. Cerca de diez turistas tuvieron que salir de la parte sur del parque.  

“No es que no se haya entregado (el papel que necesitaban presentar a Bienes Nacionales), ni siquiera nos dieron tiempo para pensarlo. Porque se lo entregaron a Sebastián (Niemeyer) así como el 30 de noviembre y el 6 de diciembre estaban en toma. Entonces no fue como que nos demoramos cinco meses en no entregarlo”, responde Alan Bannister.

La toma del parque, sobre todo cuando se sumaron comunidades del sector norte cuya pelea era una recuperación de tierras ancestrales, sorprendió al alcalde de Quellón (DC). Él jugó un rol importante como garante en las negociaciones entre el parque y los vecinos. Arribó a la zona en 2013 y a partir del siguiente año se sumó a las mesas de trabajo para buscar una solución. “Se había tardado y los vecinos hicieron toma del lugar para apurar una solución más definitiva. Y nunca fueron las escrituras, sino que fueron estos comodatos, que son más amplios y que ellos también revisaron”, relata el alcalde.

Fue él, junto con el ex gobernador de la Provincia, René Garcés, quienes jugaron un rol importante en el fin de la movilización. 

Samuel Hueicha maneja una embarcación de transporte escolar vía marítima y de pasajeros, y recuerda que el acuerdo de comodato salió como solución entre medio de la toma. “La solución del comodato no era por lo que estábamos luchando inicialmente; nuestra idea siempre fue optar por el título de dominio. Pero este es un tema que va en conversaciones más amplias y lleva un poco más de tiempo, entonces igual la opción del comodato la acogimos con bastante positivismo”, afirma.

Finalmente, el 12 de enero se depuso la toma y se sentaron a conversar representantes de la junta de vecinos, Alan Banister, Alfredo Achodo, el director del parque en Santiago, autoridades municipales y el ex gobernador de la provincia, en la Municipalidad de Quellón. Ahí se puso sobre la mesa el acuerdo de comodato que se firmará el 12 de abril.

“Para la localidad de Inío y para nosotros como vivientes es un logro, ya que antes éramos simplemente ocupantes sin ningún documento”, afirma el presidente de la junta. 

Hasta el final de las negociaciones, hubo vecinos que demandaban el título de dominio. Pero los dirigentes tenían claro que no podían estar todo 2018 movilizados. “Tenías que ser inteligente y ver que esta era la mejor solución que te podía dar el privado (…). Independiente de que tenga una duración de 25 años, en cuatro o cinco años nos sentamos, vemos cómo ha funcionado y si no fue eficiente, tendremos que volver a insistir en el futuro con el títulos de propiedad”, dice Hueicha. 

Lo mismo piensa Samuel Hueicha. Su vida en el día a día no cree que vaya a cambiar. Pero piensa que, con este paso, se inclinará la balanza en favor de proyectos que puedan llegar como comunidad: “Temas de luz, agua, que ayudan a vivir dignamente y tener una mejor calidad de vida. Pensándolo positivamente, (el comodato) igual es una buena opción para poder estar más cómodos en el lugar donde estamos”.

 

La firma

Este jueves, Samuel, Rosa y Cristián Hueicha entre otros vecinos estarán en la ceremonia esperando concretar la firma. Cristian Ojeda, alcalde de Quellón, también estará presente en su rol de garante y Alan Bannister firmará en representación del Parque Tantauco. 

Las reuniones en el marco de la mesa de trabajo se desarrollaron en Inío, Quellón y Castro, y ahí estuvo el alcalde. También se reunió personalmente con la gerencia de Parque Tantauco, en Santiago. “Fue para solicitar que se apresurara este tema, que era vital para que los vecinos estén tranquilos. Tuve solo un rol de nexo y dando cuenta de la problemática de ellos, que obviamente quieren tener mayor seguridad”.  

La firma de este jueves es un hito para la comunidad, los vecinos y también para la municipalidad, “porque hay un traspaso de terrenos que sería para el municipio y se regularizará la posta, que estaba pendiente hacía años. También un espacio comunitario para los vecinos, para hacer algún tipo de proyecto”, adelanta Ojeda.

Luego de la ceremonia de acuerdo, los documentos firmados se irán al Conservador de Bienes Raíces. Ahí sí, por fin, estarán inscritas a nombre de las familias.

 

 

 

CIFRAS