Entrevista · 02/03/2017
“CREEMOS QUE EL HOMBRE PUEDE SER REDIMIDO Y TRANSFORMADO”
Gabriel Ortiz, secretario del Concilio de Pastores Evangélicos
El Concilio de Pastores Evangélicos, organización que forma parte del Consejo de la Sociedad Civil de Gendarmería, visita regularmente a los internos de todos los penales de la región del Biobío para brindarles apoyo espiritual y ayudarlos a conseguir trabajo o materiales para sus actividades. “Gendarmería reconoce que el trabajo que hace la iglesia evangélica es efectivo”, asegura Gabriel Ortiz, secretario del Concilio.

Todas las semanas, el Concilio de Pastores Evangélicos de Concepción visita a los internos de los centros penitenciarios de la región que necesiten apoyo espiritual. Gabriel Ortiz, secretario del Concilio, cuenta que los presos han logrado organizarse de tal manera que tienen sus propios pastores y líderes al interior de las cárceles. De hecho, los internos evangélicos tienen un módulo exclusivo y realizan visitas a otros módulos bajo la supervisión del capellán.

 

Para Ortiz, Gendarmería reconoce que el trabajo de la iglesia evangélica al interior de las cárceles es bastante efectivo, por lo que se facilitan las actividades de los pastores. “En las cuentas públicas se ha hecho una evaluación del tema y justamente los internos que han abrazado la fe evangélica son los que no reinciden y si hay reincidencia es un porcentaje mínimo en relación al resto de la población”, afirma.

 

Una de las funciones que cumplen los pastores del Concilio es intervenir frente a la autoridad para realizar algunas actividades dentro de la cárcel, como campañas evangelísticas y cultos abiertos, o para solucionar conflictos dentro del módulo de evangélicos. Además, ayudan a todos los internos a obtener trabajo o materiales. La organización también forma parte del Consejo de la Sociedad Civil de Gendarmería, por lo que se reúne mensualmente con otras organizaciones para discutir temas relacionados a la cárcel. “Hemos tenido un trabajo bien interesante, tenemos un blog y hemos participado en eventos. Como Cosoc, creo que somos los únicos que hemos sido regulares en nuestras convocatorias”, dice Ortiz.

 

¿Usted cree que se puede ejercer ciudadanía dentro de la cárcel?

Yo creo que sí. Ellos pueden, aún privados de la libertad, hacer un aporte que vaya más allá de la artesanía, de los trabajos en madera, en cuero, en tela, más allá que generar recursos. Yo creo que ellos, aprovechando bien el tiempo, podrían ser un aporte mayor en la reflexión, con sus limitantes obviamente. Pero si nosotros anulamos al interno moral, éticamente, y decimos que no tiene autoridad moral para escribir un libro o escribir poemas, hacer arte, yo creo que seríamos una sociedad que no da oportunidades y que, por ende, no cree en la transformación. Como pastores creemos que el hombre puede ser redimido, puede ser transformado, por más que haya delinquido lo que queremos es su transformación. Por eso los visitamos, oramos por los internos, le predicamos el Evangelio, porque creemos que no es sólo la educación, sino también la formación espiritual.

 

¿Cómo es la relación de la comunidad con los presos?

La comunidad, como sociedad, no está bien involucrada; es más, nosotros hemos comprobado que hay falta de información: desde Gendarmería hay avances que se están impulsando en la rehabilitación de los internos y que la sociedad no ve. Hace poco, en Mulchén, querían construir un penal y la comunidad se opuso. Lamentablemente la autoridad cedió rápidamente sin informar bien, sin abrir espacios de participación ciudadana, y finalmente se resolvió no construir el penal. Si bien hay universidades que están capacitando internos, está la iglesia evangélica y el Hogar de Cristo involucrados en los penales, yo veo que como comunidad no hay mucha participación porque hay desinformación.