Entrevista · 06/09/2017
“DEBEMOS PASAR DEL CONCEPTO DE PATRIMONIO AL DE PAISAJE CULTURAL”
Carlos Ríos, biólogo marino y presidente del Instituto de la Patagonia. Región de Magallanes y de la Antártica Chilena.
Carlos Ríos es biólogo y director del Instituto de la Patagonia. Desde ahí contribuye a generar conocimiento y difundir el patrimonio natural y cultural de la región.
Por Francisca Pacheco

Colaboran:

¿Cuál es la situación del patrimonio en la región?

Respecto del patrimonio natural hay un conocimiento relativamente somero, pese a que se ha estudiado desde los años 50 y que cerca del 70% de la región está incluida en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, entre ellos el Parque Nacional Torres del Paine, que tiene la ventaja de ser el ícono de los parques nacionales en Chile. Aún estamos muy lejos de tener certidumbre respecto de los organismos o materias típicas de la zona como para generar medidas efectivas que protejan, por ejemplo, los huemules y guanacos. Respecto del patrimonio material y cultural, hay una buena presentación de las principales ciudades que caracterizan a Magallanes, como Punta Arenas. Allí ha habido cierta preocupación por mantener las construcciones. En el caso del casco histórico patrimonial la mayoría de los grandes edificios están en poder de bancos o de grandes entidades financieras. Pero en zonas como Porvenir, donde hay presencia de construcciones de 1900, su patrimonio está más descuidado y oculto, esperando que alguien se dedique a revelarlo y destacarlo.

 

¿Cuáles son los mayores problemas que enfrenta el patrimonio?

En cuanto a lo natural, las deficiencias se encuentran en la falta de conocimiento que no permite trazar líneas claras para el desarrollo de los territorios. Respecto del patrimonio material, hay falta de cultura en cuanto a los atributos que representan los paisajes de inmuebles para el desarrollo del ser humano. No se trata sólo de una casa o un barrio, hay mucho más detrás y no se valora apropiadamente. Creo que debemos pasar de un concepto de patrimonio a uno de paisaje cultural, donde no solamente esté representada la naturaleza en sí misma con todos sus atributos, sino también esté incluido el hombre capaz de alterar y modificar esa porción ambiental y modificar el espacio.

 

¿Cuáles son los mayores logros con respecto al patrimonio?

El aprendizaje y conciencia de los empresarios y autoridades sobre mantener los ecosistemas lo menos alterados posibles. Ahí ha habido una conversación positiva en el sentido de ir buscando las modalidades que impidan repetir los ejemplos negativos de Chiloé, por ejemplo, con la acuicultura. Otro logro, es la preocupación que veo que tienen las autoridades por tener un entorno construido en las ciudades y que se nota especialmente en Punta Arenas. Ahora, a partir del Instituto Antártico Chileno, se está instalando en el discurso de la comunidad y autoridades, la necesidad de que Punta Arenas se transforme en la puerta de entrada a la Antártida. Y eso puede generar una fuerte convergencia de resultados positivos en ciencia y turismo y en desarrollo al final. Es una iniciativa en crecimiento.

 

¿Qué sueña para el patrimonio de la región?

Que la región se transforme en un paisaje cultural donde haya una integración con cierto nivel de consciencia respecto del entorno donde nosotros vivimos, que el paisaje lo construyamos no solamente con un atardecer bonito sino que también incluya al hombre, con sus cosas buenas y malas. Los paisajes que están representados por el hombre de los pueblos originarios y el uso de sus recursos es también otro elemento que admitiría tener en consideración. Por ejemplo, los kawéscar de Puerto Edén constituyen una unidad paisajística cultural extraordinaria con su medio, pero que ha sido poco revelada excepto los elementos anecdóticos de los indios, que andaban en canoas, etc. Hay una interacción hombre-ambiente formidable, que está pendiente de ser protegida.