Entrevista · 02/03/2017
EL MAQUILLADOR DEL ENCIERRO FEMENINO
Pedro Sánchez y el equipo de la Agrupación Nueva Aura ingresan al Centro Penitenciario Femenino de Antofagasta con escarchas y lentejuelas. Los muros y los barrotes se visten de color para montar un desfile de modas, donde las internas recorren la pasarela y visten sus propias creaciones. Pedro Sánchez aprovecha esta actividad de belleza para promover el autocuidado, enseñando a la población penal cómo prevenir el contagio de enfermedades de transmisión sexual. Este maquillador profesional convirtió el dolor de ser VIH positivo en una herramienta de transformación social, con la que decidió apoyar el difícil camino de reinserción para las mujeres privadas de libertad.
Por Catalina Gaete

Colaboran:

¿Cuál es el objetivo principal de la Agrupación Nueva Aura?

Estamos cumpliendo 15 años trabajando con personas que viven con VIH, los amigos y la ciudadanía. Se ha hecho un trabajo gigante desde un comienzo pensando en los niños y en las mujeres. ¿Por qué con los niños? Porque tenemos la intención de ir creando mentalidad en ellos y un cambio de conciencia para poder prevenir desde ya. Armamos un proyecto bien grande, se llamó “Abro, juego y aprendo con Betty y Memo” y se instaló en los colegios. La idea era prevenir la discriminación a niños y niñas que viven con VIH. Trabajamos con los niños, con las tías, los papás y la gente alrededor. ¡Fue un éxito rotundo!

 

¿Cómo ingresaron a trabajar en el Centro Penitenciario Femenino de Antofagasta?

Yo soy asesor de imagen, maquillador profesional y coach en pasarela. Me llegó una alumna en práctica, hicimos una prevención y la hicimos con maquillaje: mientras estábamos maquillando y peinando les hablábamos del tema del VIH y las enfermedades de transmisión sexual (ETS). A la primera comandante de Gendarmería le encantó y después, al otro año, llegó la otra comandante, la Elizabeth Ramos, y con la Eli súper bien. Ella ha sido un siete, súper dispuesta a los cambios, a que se produzcan este tipo de cosas que no siempre están permitidas. Después llevamos un staff de gente de belleza: maquilladores, peluqueros, masajistas y manicura. Les regalamos ese momento para quererse un ratito y empezamos a entregarles información. ¡Todas embelesadas! Todas escuchando y preguntando. Llevamos más de seis años trabajando en eso desde la cárcel.

 ¿Cuál ha sido el impacto que ha tenido el trabajo de Nueva Aura en las internas del Centro Penitenciario Femenino de Antofagasta?

Yo vestí la cárcel. La verdad es que la cárcel es muy fea, el espacio que tienen las niñas para recibir a sus visitas es horrible. No les han dado ninguna prioridad. Yo pienso que ellas son seres humanos, independiente de que las cabras han tenido motivaciones malas en su vida, donde ellas comparten con sus papás y con sus visitas es horrible. Está con hoyos, no tienen toldo. ¡Lo encuentro horrible! Entonces dije, “yo voy a hacer un evento”. A las niñas las formé como monitores en VIH, pero aparte, en esos tres meses de preparación, les llevé (baile) árabe, les llevé zumba, les llevé modelos profesionales y coach. Las preparamos.

Nosotros trabajamos mucho la parte femenina. Cómo cuidarte, quererte, limpiar tu cutis. Fue una escuela de peluquería, que les tiñeron y cortaron el pelo. El ritual de belleza completo y después la pasarela. Hicimos un desfile de modas donde estuvieron invitadas las autoridades. Fue un proyecto que empezó chiquitito y ahora es enorme, se hace todos los años y este año va a estar vaporoso, ¡te lo digo al tiro, va estar maravilloso! Este año va a ser cambiada de posición la pasarela. Va a ser una escenografía animal print, va a estar el diseñador a cargo, va un show artístico y con cocktail de mis amigas que ayudaron. Va a estar re lindo.

Por su experiencia con las internas, ¿cómo se puede participar de la vida en sociedad estando privada de libertad?

En la cárcel hay una sala donde hay 16 internas que trabajan en el taller de costura. ¡Ellas hacen todo! Así es cómo ellas participan. Yo he implementado que produzcan cosas para que las puedan vender externamente, con la gente que va de visita. Así las ayudamos a reinsertarse. Yo creo en la reinserción. A mí me cuestionan mucho algunas personas diciendo que las niñas son malas, que nunca van a cambiar. ¡Mentira! porque a mí me ha tocado conocer a varias que están trabajando en peluquería. Las he visto bien, trabajando. Hay otras que volvieron a lo mismo, pero de las 21 que yo tengo todos los años, una que salga ya es algo bueno.

Por último, lo importante es que ellas se autocuiden del VIH, de las enfermedades de transmisión sexual. Que sepan negociar cuando tengan que usar el preservativo. Que si no lo tiene el hombre, que lo tenga ella; que use preservativos femeninos. En todas las clases se les va informando y se habla del tema. ¿Qué es el VIH? ¿Qué tengo que hacer? ¿Dónde puedo recurrir? ¿El país tiene tratamiento para las personas? Todas esas preguntas en medio de las actividades que tienen que ver con belleza y autocuidado.