Entrevista · 06/09/2017
"LAS CÁRCELES NO SIRVEN A LA CIUDADANÍA"
Cristian Jofré, productor musical y terapeuta en adicciones en recintos penitenciarios. Región de Valparaíso.
Cristian Jofré (31) es técnico en rehabilitación y adicciones y se dedica al tratamiento de personas con consumo problemático de drogas en las cárceles de Valparaíso. Además, es parte del Observatorio Social Penitenciario, junto a otras organizaciones que trabajan por los derechos de las personas privadas de libertad. Durante su candidatura a concejal, propuso crear el Departamento de Reinserción Social en el municipio. A su juicio, las cárceles son un reflejo de la vulnerabilidad social de los pobres y no son útiles a la ciudadanía, que necesita de personas impulsando cambios en las calles.
Gabriela Campillo

Colaboran:

¿Qué lo motiva a trabajar en la rehabilitación al interior de las cárceles?

Mi motivación tiene que ver principalmente con los derechos de las personas al interior de los recintos penales, porque se ven vulnerados. Las organizaciones no gubernamentales tienen un acceso súper restringido a la supervisión y no hay un ente del Estado que regule los derechos de los internos de forma activa. Es una parte de la ciudadanía que está súper estática, no se consideran y desde la infraestructura ya son invisibles para el resto. En el incendio de la cárcel de San Miguel había chicos que yo atendí por drogadicción, que es mi tema, entonces me motiva poder cambiar o quizás intervenir esa situación para que las personas privadas de libertad puedan tener los mismos derechos que hay en el medio libre, pero en otras condiciones y con regulación. Lo que pasa hoy es la vulneración de derechos y por eso mismo estoy trabajando de forma paralela con distintas organizaciones preocupadas por las personas privadas de libertad y sus familias: 81 Razones, Marco en Libertad, Nuevos Horizontes, todas están en un conglomerado que se llama Observatorio Social Penitenciario.

 

¿Cómo definiría la situación de las personas privadas de libertad en Valparaíso?

Los centros penitenciarios funcionan como una especie de feudo. Si el director o alcaide tiene una visión más humana va a hacer un trabajo más técnico, pero debería haber un trabajo ordenado que operara en todos los sentidos. Hay veces en que las decisiones pasan por el criterio de una persona, más allá de los protocolos, que se desconocen. Si quieres conseguir una visita o un espacio para realizar una entrevista va a pasar por la voluntad del gendarme que está a cargo de ese módulo. Son voluntades personales y no debería ser así. Además los chicos de Gendarmería trabajan muchas horas, la comida es mala, la situación en la que trabajan ellos también es súper precaria. Todo eso genera toda una dinámica de estrés, además de todo lo que pasa entre los reos.

Motivado por lo que a su juicio es una vulneración de derechos al interior de las cárceles, Cristian hizo este video musical para la organización 81 Razones.

 

¿Es posible que las personas privadas de libertad puedan ejercer su calidad de ciudadanos desde la cárcel?

Yo creo que ahora no, porque no hay una conciencia de ciudadanía. Tú te sientes ciudadano en la medida en que participas, pero ni siquiera hay una política institucional de respetar los derechos al interior de las cárceles. Una vez me pasó que fui a un recinto penal y como soy joven, un gendarme me confundió con un interno. Me gritó de manera muy violenta y le pregunté quién era él, para hacer una denuncia. Su respuesta fue una amenaza, que anduviera con cuidado. Si eso me pasa a mí, imagínate qué le va a pasar a los internos. Gendarmería es quien debería velar por los derechos y la seguridad de los internos y el interno que quiere ejercer su derecho ante esta cultura infractora queda como refractario al sistema. Se entiende como que estás sapeando. Entonces los mismos gendarmes adoptan esa cultura, en vez de pararse desde el paradigma del derecho a la ciudadanía, a la integración, a la inclusión.

¿Por qué es importante que las y los internos ejerzan su ciudadanía?

Porque hay que apuntar hacia la integración. Si lo miras desde un punto de vista social, ¿qué sentido tiene que haya tantos presos? Que las cárceles sean concesionadas, ¿a quiénes está dirigido eso? Pareciera que se quisiera mantener este status quo. Hay que preguntarse a quién le sirve, porque no le sirve a la ciudadanía. A nosotros nos sirve que la gente participe, que esté en la calle, tratando de impulsar los cambios con otros movimientos sociales. Y son pocos los movimientos hacia los presos, acá en Valparaíso soy yo y otra persona más, pero todo muy marginal. En Chile son los pobres los que viven en vulneración social y eso se refleja en las cárceles. De alguna manera muestra cómo la clase trabajadora sigue siendo excluida. Si no hay un plan de reinserción y rehabilitación adecuado, un proceso de acompañamiento, ¿de qué sirve la libertad? Si no hay trabajo, si no se crean oportunidades para las personas con antecedentes, sobre todo acá en Valparaíso que tiene una alta tasa de desempleo. La gente no quiere estar en la cárcel y los que estamos afuera tampoco queremos eso. Desde hace poco existen las ONGs que intentan trabajar por este tema, entonces el punto está en cómo las personas cambiamos este paradigma.

Gracias a un fondo del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Cristian realizó un proyecto musical en distintas cárceles de Chile llamado "Liberando Cárceles Mentales", con la productora Amor al Barrio.