Entrevista · 06/09/2017
"LO QUE SE HACE ES QUE EL INTERNO APRENDA A AUTOGESTIONARSE"
Región de Tarapacá
Ignacio Lizana nació y creció en los áridos parajes del norte grande. Su vida transcurrió en la “Jorge Inostroza”, una población que se ha hecho conocida en la ciudad por la droga y la pobreza. Desde este escenario, consagró su trabajo a los marginados, primero como profesor de educación básica con mención en educación de adultos y luego como diácono de la Iglesia Católica. Hoy se desempeña como capellán de Gendarmería; un funcionario público que dedica su jornada para atender a la población penal de Iquique y Alto Hospicio, entregando herramientas que contribuyan a la “auto restauración” de los internos.
Por Catalina Gaete

Colaboran:

¿Desde cuándo trabaja en el sistema carcelario?

Como funcionario de Gendarmería desde el 1 de marzo de 2006, van a ser un poco más de 10 años. Antes de eso, dos años trabajando en una escuela que estaba dentro de la cárcel y que dependía de la Corporación Municipal de Iquique. Y antes de eso era voluntario, ayudaba al capellán que había en ese momento.

 ¿Qué lo motivó a trabajar en cárceles?

Me llamaba la atención por el sector donde yo me crié, por los jóvenes con quienes compartí. Yo crecí en un sector bastante popular, con harta droga, harto joven en la delincuencia; un sector muy vulnerable.

¿En qué consiste su trabajo al interior de los recintos carcelarios?

Principalmente, atención espiritual del interno (...) Yo estoy más dedicado a lo social, a comprar sus cosas personales, porque nadie más se las compra. No tienen muchas visitas ni asistencia familiar, entonces ¿quién les va a comprar útiles de aseo? Tiene que hacerlo uno. No queda otra.

¿Cuál es el impacto que ha tenido su trabajo en la población penal?

Yo creo que el saber que uno está pendiente de ellos, saber que hay alguien interesado aunque sea un poquito en solucionar un problema, impacta de todas maneras. Ayudar para ellos es importante y muy valorado.

 ¿Cómo se puede ejercer el derecho de participar al interior de los recintos penitenciarios?

Creo que es muy difícil, porque no hay reinserción en la cárcel. En eso estamos muy al debe. Hay muchas cosas que se deberían hacer y no se hacen. (Los internos) salen a la calle y les piden papel de antecedentes y el papel está sucio. Entonces, ¿qué trabajo van a poder encontrar? Hay una doble condena: la condena que ya cumplió y más encima la condena del papel. Entonces lo que se debe tratar es que el interno aprenda a autogestionarse, saber que posiblemente en una empresa no le den trabajo, pero que si él hace una autogestión sí es posible salir adelante. Eso es lo que hace la Capellanía Nacional en Santiago y lo que intentamos hacer aquí. Hay espacios buenos y fundaciones que trabajan eso, especialmente en la autogestión y la auto restauración personal. Esa es una forma en que ellos pueden participar de su propia rehabilitación, porque la vida continúa en la calle y muchas veces no se tienen las herramientas para enfrentarla.