Entrevista · 07/03/2017
MEMORIA Y PATRIMONIO AL SUR DE LA CORDILLERA
MUSEO DE NELTUME
Angélica Navarrete es la presidenta del Centro Cultural Museo y Memoria de Neltume, en la región de Los Ríos. Situados en una casa patrimonial de los años 40, buscan conservar la historia de esta pequeña localidad de casi cinco mil habitantes, donde los más antiguos fueron protagonistas de la industria maderera y testigos de las heridas de la dictadura. Gracias a una gestión comunitaria, hoy esa memoria está disponible para todos.

¿Cómo se generó este espacio de memoria?

La idea nace en 2002 a raíz de un proyecto de unos jóvenes que reunieron todo el material histórico de Neltume para una exposición y llamaron a la comunidad a formar una organización que se hiciera responsable de todo el material recopilado. Llegamos cerca de siete personas y de ahí en adelante tomamos las riendas de la organización y nos conformamos como Centro Cultural Museo y Memoria, con 25 socios inicialmente. Entre ellos había muchos adultos mayores que tenían mucha historia de la localidad. Así fue naciendo una colección de fotografías y relatos otorgados por nuestra gente mayor, que fue un acierto haberlos podido recopilar porque muchos de ellos ya fallecieron o están enfermos.

 

¿Cuáles han sido sus principales logros como organización?

A través del tiempo nos dimos a conocer y empezamos a realizar la “Ruta de la Memoria”, para conmemorar a quienes fueron asesinados en 1981 en Neltume, del campamento Toqui Lautaro. Esta actividad se convirtió en una tradición y se realiza todos los años durante el primer fin de semana de febrero. Se convoca a nivel nacional y llega mucha gente de distintos lugares como Valparaíso, Santiago e Iquique. Incluso ha venido gente de otros países gracias a Facebook. Con el tiempo vimos la necesidad de abrirnos en otros ámbitos y formamos una biblioteca comunitaria con aportes de los mismos habitantes. Nos ganamos un proyecto del Fondo del Libro con el que compramos libros nuevos y mejoramos la infraestructura de la biblioteca y el museo.

 

¿En qué se encuentran actualmente?

Logramos un financiamiento a través de un fondo de la Dibam que nos permite abrir el Centro Cultural todos los días del año. Recién estamos empezando a caminar con los nuevos fondos, porque es primera vez que trabajamos a este nivel. La gente sigue viniendo a diario al museo y estamos avanzando con actividades y talleres. En este momento estamos con un taller gratuito de rescate de personajes históricos, donde se reconstruye con técnicas aprendidas en género a los aserraderos en la época del Complejo Forestal y Maderero de Neltume. El taller está enfocado en la dueña de casa, para que pueda conocer la historia y a su vez haga una artesanía que pueda vender y así tener una ganancia para su hogar.

 

¿Cuáles son sus desafíos y sueños?

Nuestro sueño es consolidarnos con esta casa de memoria, que sea un centro cultural activo para llegar a toda la comunidad con nuestra historia. Hay una desinformación muy grande sobre lo que sucedió aquí en Neltume. Los antiguos callaron por miedo y después no transmitieron esa historia a sus hijos y a sus nietos. Tenemos un lapsus en el cual no se habló de lo que aquí ocurrió, por lo que nuestro mayor desafío es recuperar esa memoria histórica que formó a Neltume, que son las bases de este pueblo: los madereros, los aserraderos de la montaña, el campesinado y los mapuche.