Entrevista · 06/09/2017
SON JÓVENES Y PUEDEN SER NUESTRO FUTURO
Doris Vásquez. Directora del Proyecto de Reinserción Educativa de Fundación Crate. Región del Maule.
Doris Vásquez (49) es profesora y hace 10 años trabaja con jóvenes privados de libertad, motivada por la misión de no dejar solos a quienes considera “sus niños”. Hoy dirige el Proyecto de Reinserción Educativa de la Fundación Crate para jóvenes imputados y condenados en el Centro de Internación Provisoria y el Centro Cerrado de Talca (CIP-CRC). A través de la educación, profesores y psicopedagogos se proponen entregar a estos jóvenes las herramientas necesarias para una nueva vida.

¿En qué consiste el Proyecto de Reinserción Educativa?

 Nosotros trabajamos en la educación de jóvenes imputados y condenados, en el Centro de Internación Provisoria y el Centro Cerrado de Talca (CIP-CRC). Primero hacemos una evaluación pedagógica y psicopedagógica y vemos el nivel en el que se encuentran. A veces el certificado dice que están en primero medio, pero cuando les aplicamos el diagnóstico nos damos cuenta que en realidad están en cuarto básico, entonces hacemos una nivelación para que logren el nivel que corresponde. Aparte de nivelarlos y entregarles los conocimientos usamos mucho la psicología, no funcionamos con el delito y no nos interesa tampoco. Funcionamos con el joven en sí, cómo está y cómo se siente. Cuando los chicos egresan los preparamos para la vida que tendrán afuera, hablamos con su encargado de caso y hacemos un trabajo mancomunado para saber dónde va a estar cuando egrese.

 

¿Cuál es su motivación personal para trabajar con jóvenes privados de libertad?

Yo creo que todos nuestros jóvenes se merecen una oportunidad en la vida y lo creo de corazón. Para mí es muy gratificante trabajar con jóvenes vulnerables, desertores escolares, privados de libertad. Yo llevo 10 años en esto y comencé haciendo clases al interior del CIP-CRC. De ahí surgió mi inquietud de pensar “¿cómo los vamos a dejar solos?”, si también son nuestros niños, porque no solamente importan los que están en colegios tradicionales. Ahí partieron mis ganas, sentir que tengo que hacer algo por ellos, que tengo una misión. Para mí es una satisfacción personal y se puede trabajar con ellos, yo lo comprobé.

¿Considera que estos jóvenes ejercen su ciudadanía?

Ellos son personas, tienen derechos y tienen deberes también. Yo considero que ellos son ciudadanos y nosotros aquí les enseñamos la parte cívica porque corresponde. Para nosotros son personas que están privadas de libertad, que tuvieron un mal pasar no más, y tienen derechos tanto como los que estamos afuera. Este es un período solamente, pero después ellos van a salir y tienen que tener los mismos derechos. Ellos son ciudadanos y yo siempre lo digo. Pero faltan las políticas públicas para que ellos continúen sus estudios, porque se merecen una oportunidad en la vida. Lamentablemente la gente afuera los priva de libertad, los marca y los sanciona. Son jóvenes y pueden ser nuestro futuro, no los podemos etiquetar como delincuentes o como agresores. Todo tiene un historial, un por qué, no es que ellos nacieran delincuentes o para hacerle daño a otro, algo pasó en el historial de sus vidas y no hubo un acompañamiento previo.

En ese sentido, ¿Cómo puede ayudar la educación a superar estas barreras?

Yo pienso que la educación abre puertas y es el pilar fundamental, porque ellos han vivido otra vida afuera y quizás tampoco han sido entendidos ni comprendidos por la sociedad. Nosotros mismos como docentes, a nadie lo preparan para poder trabajar con estos jóvenes, no son un contenido en la universidad. Los profesores muchas veces no quieren trabajar en esto porque está el estigma de que son delincuentes. Pero en realidad ellos no han tenido una oportunidad en la vida, posiblemente muchos no han tenido el apoyo de sus familias, y el apoyo de la sociedad tampoco está. Nosotros tratamos de revertir esta situación, mostrándoles otra vida, otro futuro. Los acompañamos, los guiamos, los ayudamos, hacia dónde van y cómo quieren caminar, y eso es a través de la educación. Los jóvenes son importantes y hay que cuidarlos. Han tenido un mal pasar, solamente eso.

¿Cuáles son los logros, a su juicio, del proyecto de Reinserción Educativa?

Nuestro proyecto es un aporte importante porque le damos otra mirada a la educación. Trabajamos bajo la modalidad de educación de adultos, que es un currículum más flexible, porque ellos son desertores escolares a temprana edad. Tenemos que plantearles la educación de una manera distinta, grata, práctica y mostrarles que afuera hay otro futuro, que delinquir no es lo único que tienen, sino que hay otra vida afuera donde se les va a prestar ayuda. Siempre les decimos que esto es algo que ocurrió en sus vidas pero no los puede marcar. Con educación y las herramientas que nosotros les vamos a entregar pueden seguir adelante y también creemos en la reinserción porque hemos visto jóvenes que están interesados y aprenden. Cuando los chiquillos que no saben leer adquieren eso en el proyecto es un logro importante para nosotros y también para ellos.