ESPECIAL ORGULLO ANCESTRAL

EL CANTO KAKAN




Créditos fotos Karen Zunilda



Karen Zunilda nació hace 40 años con una marca en su trasero. Apenas la vio su madre y abuela, supieron que era la elegida para seguir con la tradición del canto ancestral medicinal. Karen creció entre música y sonidos diaguitas.

Karen es lo que comúnmente llamamos doctores. A diferencia de la medicina occidental donde se ocupan fármacos para que estemos bien, ella utiliza sus cantos para sanar a su pueblo.

“Los cantos van activando las partes del cuerpo que están enfermas, es una tradición milenaria que seguimos practicando”, comenta Karen quien aprendió esta música de sus abuelas y de los sueños, donde se traspasa el “verdadero conocimiento”. Ella actualmente es la Machicua (Guía Espiritual) de la Comunidad Diaguita Yupanqui de Copiapó y se dedica a curar a todas las personas que la visiten. Karen comenta que rara vez le pagan con dinero, ya que ella prefiere que le traigan alimento para su familia, sus perros y llamas.

Producto de esta misión encomendada al nacer, Karen es una de las pocas diaguitas en territorio nacional que sabe hablar el Kakan, nombre de la lengua ancestral de su pueblo. Si bien ella dice que solo habla el lenguaje de su comunidad, recuerda que una vez vino un políglota argentino a verla y le comentó que muchas de sus palabras también la ocupaban los diaguitas del país trasandino.



Karen Zunilda




Pero a diferencia de los otros pueblos, la comunidad diaguita no tiene planes especiales para aprender la lengua, sólo Karen enseña informalmente lo que sabe a todas las personas que se lo pidan, desde niños de su comunidad, hasta expertos extranjeros que la visitan esporádicamente. Eso sí, sólo instruye la parte hablada, ya que no hay registros escritos del Kakan.

“Estoy preparando un diccionario que lleva más de 7 mil palabras en Kakan”, comenta Karen, quien desea que este material sea difundido a todos los que quieran aprender la lengua cuando ella no esté en este mundo. Para lograr recopilar estas palabras, piensa reunirse con otras comunidades diaguitas y así ir aprendiendo nuevos significados.

Además, la mujer de 40 años aprovecha de enseñarle a sus alumnos a hacer cerámica y telares diaguitas, para así mantener no solo la lengua, sino que las costumbres de su pueblo.

Karen comenta que los que más disfrutan de esta lengua son los niños, quienes inventan juegos con las palabras diaguitas y les gusta cantar en este idioma, en especial a su hijo de 6 años, que junto a un tambor, recita estas palabras sanadoras.

“Se supone que yo debo enseñarle mis cantos a mis bisnietas, ya que esta tradición solo se transmite a mujeres. Pero decidí revelar estos cantos a mi hijo, ya que si me muero ¿Quién seguirá sanando a nuestro pueblo?”.




Escucha los cantos diaguitas de Karen a continuación






Necesitamos tu apoyo para hacer un periodismo ciudadano de calidad