Entrevista · 11/04/2018
"ES UN RECONOCIMIENTO A LA HISTORIA QUE TIENEN AHÍ"
Alan Bannister, gerente de Parque Tantauco
Este jueves un grupo de familias de la caleta de pescadores más austral de la Isla de Chiloé, firmará un acuerdo con Parque Tantauco que les permitirá tener derechos sobre las tierras en las que viven, las cuales pertenecen al parque, y postular a subsidios de viviendas y a proyectos de electrificación y agua potable. El gerente del parque cuenta detalles de ese acuerdo, lo más difícil de la negociación con los habitantes y la señal que quieren dar a la comunidad.

l 12 de abril está marcado como una fecha especial en el calendario de Alan Bannister, el gerente de Parque Tantauco -de Fundación Futuro-, de los habitantes del lugar y las autoridades locales. Ese día, en Caleta Inío, una localidad ubicada en la costa sur de la comuna de Quellón, en Chiloé, se firmará un histórico acuerdo con los vecinos del lugar: un comodato, por 25 años -y con posibilidad de renovarse si el comodatario está vivo-, que permitirá a 37 familias que no tienen los títulos de dominio, acceder a media hectárea de tierra cada una. Y, de la mano de ello, a beneficios que hasta ahora no han alcanzado por el hecho de ser parte de una caleta que, en su mayoría, está instalada en terrenos privados. 37 de esos predios pertenecen a la fundación vinculada con la familia del Presidente Sebastián Piñera. Tras esta firma podrán postular a subsidios para mejoras en sus viviendas -en muchos casos afectadas por los terremotos recientes- y a proyectos para instalar una red de agua potable, que hoy no existe, o paneles fotovoltaicos para electrificación las 24 horas.

La historia de conversaciones y negociación entre la comunidad y el parque tiene 12 años. En su última etapa, tuvo un capítulo marcado por una toma de los habitantes del lugar, que puso presión sobre el tema. Bannister estuvo en todo el proceso y adelanta detalles del acuerdo con los vecinos de la localidad. “El documento se va a firmar el 12 de abril. Estamos en la última elaboración de los detalles, porque hay que definir cómo se va a individualizar cada lote”, cuenta Alan Bannister. Junto con la posibilidad de renovarse, este comodato es heredable a los hijos o al cónyugue, si el comodatario muere.  

-¿La ceremonia  será algo más formal?

-Sí, ya está avisada la comunidad, están todos avisados. Nos vamos a juntar ahí, se va a llamar a cada familia y firmar ante notario. Habrá una foto de cada familia con su papel (…). Van representantes del parque, probablemente yo voy a ser el que va a firmar, viene también el director del parque en Santiago, Alfredo Achondo, y el alcalde y el notario de Quellón.

-Entiendo que (el comodato) establece cláusulas, como que no puede desarrollar un negocio de venta de bebidas alcohólicas o una discoteque...

-No. Dice, sobre el uso del comodato, que la idea es que sigan haciendo lo que siempre han hecho, que son actividades artesanales, ganadería, huertas familiares, ganado menor, dentro de los límites de sus lotes, elaboración de madera para consumo familiar, artesanía, carpintería, reparaciones, actividades relacionadas con la pesca artesanal y similares. Si instalaras una venta de alcohol sería ilegal en Inío, pero no tiene que ver con el parque, sino porque es una zona seca donde no hay carabineros a la redonda. Alguien preguntó: ‘¿qué pasa si quiero instalar una planta desconchadora de mariscos?’ Bueno, instálala, conversamos, pero vas a tener que cumplir todas las normas sanitarias.

-¿Por qué 12 años? ¿Cómo es que se llega a ese tiempo, que es grande?

-Es compartido en el fondo. Creo que aquí el Estado no ha sido proactivo. Nosotros, con la comunidad, hemos sido los más activos de ir encontrando una solución que nos acomode, tratando de no dar la señal de que estamos regalando terrenos.

-¿Esa es la señal que no quieren dar?

-No queremos dar la señal de que uno llega a Inío, se instala y te regalan media hectárea (...). Al equipo del parque le costó harto tiempo que la comunidad asumiera también responsabilidad en el proceso. Decir: ok, yo comunidad estoy validando a estas personas que son las que viven en este lugar, que tienen derecho a recibir estos lotes, porque es una decisión del parque con la comunidad, porque también había gente que solicitaba títulos y tú sabes que ni viven acá.

-Hay una reunión con Bienes Nacionales en 2016, después de la que se pide elaborar una lista con los beneficiarios. Pero esa lista nunca se elaboró.

-Efectivamente hubo una reunión con Bienes Nacionales. Le planteamos que queríamos una compensación, hacer en el fondo una permuta. Y que ellos lo van a estudiar y ahí como que se dilató. Quedamos a la espera y eso fue el 2016, principios de 2017. Antes de irme (al extranjero, por estudios), en julio de 2017, dejé entregadas cartas al alcalde, para que avanzaran con Bienes Nacionales. Ahí entra también el resorte de la municipalidad (…). Me fui y Sebastián (Niemeyer), que es el subgerente del parque, se quedó a cargo, tampoco recibió ningún feedback de la otra parte. Y lo siguiente que pasa es que entramos a hacer una construcción de la defensa fluvial de Inío, que es como un muro de protección para que el agua no rompa más el borde costero, y hay una discusión y se toman la obra, y ahí se empieza a alargar la toma en Inío.

 

Toma y negociación bajo presión

El terremoto del 25 de diciembre de 2016 afectó particularmente a Inío. Y puso presión al tema del mejoramiento de las viviendas de los vecinos de la caleta, ya que varias resultaron dañadas y algunas inhabitables. El Serviu hizo un catastro y solicitó un documento del parque, ubicando a cada familia en el sector del predio, como ocupantes. Hoy, la gran mayoría de los habitantes de la caleta viven en terrenos que son de propiedad del parque.

“Lo que gatilló supuestamente esto es que, con el terremoto del 25 de diciembre de 2016, hubo daño en las casas. Y el Serviu tenía un subsidio para entregarle a la gente. Hicieron un catastro y había un subsidio”, explica Alan Bannister.

-Pero el Serviu les pidió un papel que acreditara que esos terrenos eran de ellos.

-Exacto. Y ese papel se lo entregaron a Sebastián (Niemeyer), en Inío, y él lo mandó a Santiago para ver si lo podíamos firmar. Sé que estaban en eso, parece que no supimos en qué fecha había que hacerlo, si era tan apurado o no, y la discusión que hubo en Inío, cuando llegó la defensa fluvial y esta constructora a trabajar, fue: ‘bueno, y qué pasa con ese papel, por qué no está firmado’, y al parecer eso fue lo que gatilló el enojo (…). Si realmente hubiese habido una buena conversación, lo hubiéramos firmado rápidamente.

-Ellos dicen que después del terremoto de 2016, Serviu se compromete a ayudar a las familias con mejoramiento. Se hizo el catastro de las viviendas que quedaron inhabitables y para acceder a estos subsidios, como la gran mayoría vivía en predios del parque, solicitaron este documento que señale que tienen los terrenos o una autorización para poder ocupar los subsidios. Dicen que el parque no otorgó este permiso a través del nuevo administrador, lo que hizo que la gente se sublevara.

-No es que no se haya otorgado, ni siquiera nos dieron tiempo para pensarlo. Porque se lo entregaron a Sebastián (Niemeyer) así como el 30 de noviembre, y el 10 de diciembre ya estaban en toma. Entonces no fue así como que nos demoramos 5 meses en no entregarlo.

-Para la primera parte de la toma, que fue en diciembre del año pasado, usted no estaba.

-Llegué ocho días después (…). Efectivamente estuvimos en toma y este proceso ha sido largo, pero en estos años tenemos una relación súper cercana con la comunidad. Conozco a todo el mundo, son nuestros vecinos, finalmente. Y a pesar de que podemos aparecer que estamos en toma, muchos de ellos igual nos hacen pegas, nos limpiaron la pista aérea ahora, no es una cosa así como conflictiva, de que estamos peleándonos.

-Para la toma hicieron que los turistas salieran, bloquearon el aeródromo, la entrada sur, pero después la norte también.

-La toma nos afectó harto. Al principio hubo como un mes de toma en la parte sur, en la parte que están ellos. (…). Bloquearon la pista aérea y hablé con Cristian Hueicha y me dijo que estaban en toma. Le dije: no te preocupes, no vamos a mandar turistas y tampoco vamos a ir. Fue como una toma bastante acordada (…). Como no hay gente, no hay turistas, no es que tengan que estar con la pancarta todo el día. Ellos estaban en sus casas y si sabían que íbamos a ir en avión, que no lo íbamos a hacer, como que se reactivaba. Era una medida de presión, sin duda.

-¿Era simbólico?

-Era bien simbólico y bastante buena onda. Conversamos, vimos cuál era el problema, yo volví y me puse altiro a negociar con ellos, a entender qué había pasado.

-Era en temporada, además, y políticamente era distinto, porque acababa de realizarse la elección presidencial.

-En ese sentido, no sé si fue una coincidencia o habrá sido planificado (…). El timming de la toma no quiero juzgarlo, porque no lo sé. Me gustaría pensar que fue una coincidencia porque no sé si están tan metidos en el tema político, por lo menos la gente de Inío (…). Lo que gatilló supuestamente esto es que, con el terremoto del 25 de diciembre de 2016, hubo daños en las casas. Y el Serviu tenía un subsidio para entregarle a la gente. Hicieron un catastro.

-¿Qué fue lo más difícil de la negociación?

-Creo que lo más difícil, para ellos y para nosotros, fue cuando este conflicto, el último, se abrió a la zona norte y ahí sí se metieron el tema de las reivindicaciones ancestrales y el territorio, y hubo un minuto donde casi se nos escapó a todos de las manos. Salió de ser un problema, o una negociación muy local, con gente que nos conocemos todos, a ser una negociación donde se sumaban otras comunidades de otros lados con interlocutores que ni ellos ni nosotros conocíamos bien.

-¿Se sumaron otras localidades?

-Cuando, para seguir con la presión, se fue la toma a la zona norte, se sumaron dirigentes de las comunidades de la zona norte que tienen un tema más ancestral, con un discurso mucho más elaborado… ahí no se buscaba la solución de este tema concreto de Inío, la media hectárea, sino que la cuestión se empezó a agrandar un poco.

-¿Entiendo que en Caleta Inío son casi todos descendientes de huilliches?
-Hay hartos que sí, pero no todos. En sectores de Chiloé como Huentemó o Cucao, efectivamente cuando pasó Darwin, existían comunidades huilliches ahí, hace cientos de años. Pero en el tema de Inío, efectivamente es un poblamiento muy reciente de 30 años.

-Le pregunto porque es un dato relevante, ya que para ellos la tierra tiene un sentido también de reivindicación.
-Sí (...) a ellos les ha costado harto armar, en el fondo, su comunidad indígena. Hasta ahora hemos funcionado a través de la junta de vecinos, el sindicato de pescadores… la relación con el parque la hemos visto siempre como más de vecinos, que una cosa como indígena versus el parque (...). Yo he estado desde el principio en esto, 12 años, y no lo he visto como algo reivindicatorio como sí podría haber en la parte norte del parque, que ahí sí hay temas reivindicatorios, con un discurso súper distinto al discurso que tienen en Inío. En Inío es un tema de cómo ellos, en el fondo, donde viven, donde quieren su título de dominio, pero por un tema como cualquiera de nosotros quería el título de dominio, porque quieren asegurar su futuro.

 

" Creo que aquí el Estado no ha sido proactivo. Nosotros, con la comunidad, hemos sido los más activos de ir encontrando una solución que nos acomode, tratando de no dar la señal de que estamos regalando terrenos".

 

El Parque Tantauco pertenece a la Fundación Futuro, creada en los 90 por el actual presidente Sebastián Piñera (Créditos: Edinson Capdebilla, Municipalidad de Quellón) 

La solución de las tierras

-Estas personas desde 2010, e incluso antes, y con terremotos que los han afectado, no podían postular a subsidios para mejoras en sus casas.

-Sí, por eso volvimos a los comodatos… y el comodato finalmente ahora sí les va a permitir postular al subsidio, a los temas de Indap, a Prodesal. Les permite avanzar en eso y en los temas de los proyectos eléctricos y de agua, que es lo que más les interesa.

-Al estar en terrenos que no son de ellos, estas 37 familias no podían postular a proyectos para tener electrificación las 24 horas y una red de agua potable.

-Eso está claro. Nosotros también hemos hablado con el municipio años anteriores, sobre el tema de la luz y el agua, y el parque jamás ha estado opuesto a que se hagan esos proyectos. Y ofrecimos las autorizaciones si había una realidad de un proyecto eléctrico o de agua, también podíamos agilizar todo el proceso de permisos.

-Pero ¿para que se pudieran hacer estos proyectos tenía que estar resueltos el tema de las tierras?

-Que esté resuelto el tema de las tierras saca una de las trabas, pero tampoco es que hayan estado los fondos disponibles para hacer los proyectos y por eso no se hayan hecho. Tampoco es que estaban los millones de dólares o de pesos listos para invertir, a la espera de los títulos.

-De las 45 familias que viven en Inío, ¿37 están en terrenos que son del parque y por ende se beneficiarán del comodato?

-De los 37 lotes, aproximadamente 28 son de familias que están viviendo ahí en este minuto. Pero son 37 lotes porque se están entregando también a hijos de… uno de los criterios, que es importante, es que al núcleo familiar también se le está entregando lotes. Por ejemplo, si hay un papá que vive en la misma casa con su hija mayor de edad y con un nieto, que por ejemplo no existe marido de la hija -pasa, hay varios casos-, a esa familia se le está entregando un lote para el papá, uno para la hija, entonces tienen una hectárea pero viven en una casa. Son dos lotes pero un núcleo familiar.

"Creo que lo más difícil, para ellos y para nosotros, fue cuando este conflicto, el último, se abrió a la zona norte y ahí sí se metieron el tema de las reivindicaciones ancestrales y el territorio, y hubo un minuto donde casi que nos escapó a todos de las manos". 

EL FUTURO

-¿Qué pasa si Fundación Futuro vende Parque Tantauco en medio del comodato?

-Eso se conversó también con la comunidad. El comodato considera que este plano de lotes pasa al SAG para una subdivisión y se les va a asignar roles independientes a cada lote, los cuales se van a inscribir al margen de la inscripción del predio. Si es que esto se llegara a vender, que no hay ningún plan de hacerlo, el dueño nuevo va a tener que respetar esos comodatos (…). El dueño nuevo no puede sacar a la gente. Eso está visto con abogados, el notario y todo. (El comodato) es renovable indefinidamente con los herederos.

-Una de las complejidades de las caletas que están en territorios privados es que no pueden postular a subsidios. ¿En qué medida este acuerdo la va a cambiar la vida a la gente de Inío?

-El comodato les va a permitir postular a los subsidios y es un primer paso, un reconocimiento, de la historia que tienen ahí, que son vivientes del lugar. Es un primer paso en la formalización de la relación que tenemos con la comunidad. Y les va a permitir acceder a todos esos beneficios inmediatos. Lo único que el comodato deja afuera es la posibilidad de ser el dueño del lugar y heredarlo de la manera tradicional o venderlo.

-¿No podrán vender?

-A los que les estamos entregando el comodato no podrán venderlo. Pero si nuestra preocupación fuera que se instale otra gente, estaríamos tratando de comprar los terrenos que en este minuto están en venta y que son de terceros.

-¿La posibilidad de darles los terrenos y que ellos los pudieran vender no era tema para ustedes?

-No, porque incluso, si uno se pusiera bien exquisito, podríamos haber puesto una cláusula de que seamos los primeros con opción de compra, para recomprarlo, si quisieras.

-Quienes estuvieron en las conversaciones dicen que lo que se habría señalado por parte de la fundación o el parque, es el temor que se pueda vender a terceros y que pueda llegar alguien que no comparta la visión del parque como zona protegida.

-Eso es parte de la conversación, pero si una salmonera o una industria se quisiera venir a instalar, le puede comprar a cualquiera de los 13 que tienen títulos de dominio y son predios de 3-4 hectáreas. No hay ningún problema con eso. Siempre es un riesgo que pudiera llegar alguien, pero eso puede pasar en un terreno que entreguemos nosotros o un terreno que haya actualmente.

-¿Y por qué el comodato ahora?

-La toma y la presión que se nos ejerció -y lo dije en la comunidad- también produjo un daño en la relación. Entonces la señal es que hay que negociar, conversar, antes de llegar a instancia de presión como la que tuvimos (…). Además, por la negociación bajo presión, se opta por un camino intermedio que es como: ok, voy por el comodato, tú acepta el comodato y vemos cómo seguimos después de cuatro años de evaluar esta solución. Y también porque resuelve lo que ellos necesitan en este minuto, que es lo más urgente: postular a los proyectos, tener una certeza y lo más importante es que un primer reconocimiento de esas familias como ocupantes, usuarios. Los estamos formalizando (…) y va a ser con inscripción en el SAG, en Conservador de Bienes, van a tener un rol. Es un paso importante, que se demoró harto, pero tiene una historia de 12 años, larga y que ha sido responsabilidad de varios, parque, comunidad y Estado.

"La toma y la presión que se nos ejerció -y lo dije en la comunidad- también produjo un daño en la relación. Entonces la señal es que hay que negociar, conversar, antes de llegar a instancia de presión como la que tuvimos".

CRONOLOGÍA DE UN PUEBLO: DE DUEÑO EN DUEÑO
El poblamiento de Caleta Inío data de la década de los 80, cuando familias completas llegaron al lugar por el boom de la extracción del pelillo, un recurso abundante en la zona. Se instalaron en el sector del río Inío, cuyos predios eran del empresario estadounidense Heremiah Henderson. La gente comienza a hacer sus casas y Henderson les permite a algunos asentarse y sanear terrenos. Estas familias, en su mayoría huilliches, empiezan a poblar entre 4 y 6 hectáreas cada una, por un tema de reinvindicación. Esos títulos -cerca de 25- se inscriben en el Conservador de Bienes Raíces y en Bienes Nacionales.
“Cuando llega el parque, esta gente desde el principio no tenía títulos de dominio. Porque las tierras, de lo que ahora es el parque, siempre ha estado a cargo de algún privado. Primero fue la Sociedad explotadora de Quellón, después Timoleón de la Taille, luego Heremiah Henderson y después Parque Tantauco”, relata Alan Bannister, gerente de Parque Tantauco.  Agrega que Fundación Futuro compró el parque en 2005 y el segundo semestre de ese año comenzaron a trabajar con el plan maestro. En 2006, empiezan a llegar las primeras personas a Inío, a hablar con la comunidad.
Existían 25 títulos de dominio que fueron entregados en 1995, de propiedad de otras personas, que eran vecinos de Parque Tantauco. A ello se suman otros habitantes que se instalaron en un sector llamado Puntilla –una punta arenosa, rodeada de agua-, que estaban ahí sin título de dominio. “Cuando llega el parque esa gente solicita que se le regularice sus temas, como que hay que ver qué hacer con ellos, porque ellos estaban ahí en una situación sin título”, explica Bannister.
Con el terremoto de 2010, varias familias debieron trasladarse a un lugar más seguro, por el riesgo de tsunami, y el parque puso a disposición parte de sus terrenos, como respuesta a la solicitud de la comunidad, para mejorarles las condiciones y que estén más seguros. Bannister agrega que “cuando llega el terremoto de 2010 y después el de Japón, un año después, hubo dos cambios de marea importantes que tuvieron una especie de tsunami o cambio de marea fuerte, y en ese lugar donde ellos vivían, la ola o la playa cambió un poco su disposición y se acercó un poco más el límite del mar, y ellos se sintieron bastante asustados por el tema del tsunami. Además en esa punta no hay ningún cerro cerca como para poder correr y salir lejos. Y ahí efectivamente se solicita que ellos quieren moverse a otro lugar del parque en el que estén más seguros”.
Es así como estas familias se trasladan y comienzan a construir sus casas en terrenos que pertenecen a Parque Tantauco. Actualmente existen 37 lotes –de media hectárea cada uno- que son de propiedad del parque, y que serán entregados a las familias tras la firma del acuerdo. “Y hoy quedan 13 terrenos con familias que todavía tienen sus títulos de dominio, más la escuela y el sindicato de pescadores, y Algas Marinas, una empresa que tiene terrenos ahí. Son nuestros vecinos pero no están en el parque”, dice el gerente.
Así, gran parte de los habitantes que conforman Caleta Inío –y que corresponden a los 37 lotes, 28 de los cuales están habitados- está en territorios del parque. Pero hay otros 13 terrenos que son vecinos, donde viven otros habitantes de la caleta.