Entrevista · 12/10/2017
Isabel Zuñiga: "La ley de Inclusión va a cambiar la sociedad chilena"
Para la presidenta de la ONG Mis Talentos, la nueva legislación es clave para poner fin a ser "uno de los sistemas de educación más segregados del mundo". Y asegura que no sólo sirve a los niños con algún tipo de necesidad especial y sus familias, sino que a la sociedad en su conjunto.
Por Claudia Urquieta Ch.

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 La ONG Mis Talentos lleva seis años trabajan do por el incremento de la cobertura y la calidad de la educación inclusiva en Chile. Isabel Zuñiga, su presidenta, asegura que la educación inclusiva "mejora el acceso a oportunidades de estudiantes que hoy día están siendo marginados por diferentes razones del sistema".

Como aquellos que tienen algún tipo de discapacidad, migrantes, que pertenecen a algún grupo de la diversidad sexual, o con ritmos y formas de aprendizaje diferentes.

"Son muchas las condiciones y además de ser muchas, son muchos los niños que las tienen", asegura. "Estamos hablando de que, por ejemplo, estudiantes con algún tipo de discapacidad son 5,8% de los niños en edad escolar. Si nos vamos a las condiciones, ritmos y formas de aprendizaje, estamos hablando de un 15%. Súmalo a estudiantes que se reconocen como pertenecientes a un pueblo originario, cerca del 8%. Y así", asegura Isabel. 

Por eso, asegura, "cuando no consideramos dentro del sistema la calidad de educación que reciben estos niños, estamos dejando fuera de educación de calidad a muchos niños. Y eso tiene consecuencias para ellos, de manera directa. Se perjudica a sus familias, porque cuando el sistema no responde es la familia la que intenta responder. 

En este escenario, la Ley de Inclusión Escolar, que empezó a regir gradualmente, representa para Isabel un enorme avance. Sobre todo en un país donde a su juicio, las políticas públicas han incentivado por mucho tiempo "que tengamos uno de los sistemas de educación más segregados del mundo". 

Para graficarlo, señala que "casi el 100% de estudiantes con discapacidad en Chile están en escuelas municipales. ¿Te llama la atención la cifra? El resto de las escuelas encuentra la forma de no atenderlos".

Los principales ejes de esta ley apuntan a que las familias elijan los colegios que más les gusten, sin que eso dependa de su capacidad económica; elimina el lucro en los establecimientos que reciben aportes del Estado y termina con la selección arbitraria, ya que los alumnos se eligen por sorteo. 

 -¿Por qué es importante que la inclusión sea parte de la educación en Chile?

Porque sino, no les estás entregando oportunidades a todos tus niños. Te estás ocupando de algunos. Y un sistema debe ocuparse de todos. 

Hay una frase que me gusta mucho: dice que en una sociedad democrática la educación o es inclusiva o no es educación. De eso estamos hablando. Cuando la educación y el sistema por definición deja fuera a algunos de los estudiantes, está limitando la capacidad de esos estudiantes de participar en sociedad. Y por lo tanto no estamos teniendo una sociedad democrática.

-¿La ley de Inclusión y el nuevo sistema de ingreso a los colegios, por sorteo, es un avance?

Absolutamente. Va a cambiar la sociedad chilena. Porque los niños van a tener derecho a un colegio por ser niños. Y por nada más que ser niño. Un niño es persona y tiene derecho a postular en igualdad de oportunidades con otro niño. Sin importar cuáles son sus condiciones personales, socioeconómicas, la situación de su familia. Eso da lo mismo. Ese niño tiene derecho a educación. Eso es un cambio importantísimo.

-¿Esto podría cambiar la sociedad chilena?

 Completamente.

-¿En qué forma?

Una sociedad con adultos que se han formado en diversidad es una sociedad con capacidad de diálogo de mejor calidad. Un diálogo más respetuoso. Una sociedad en que la diferencia no es vista como un defecto sino como un valor.

-Hoy día la diferencia es vista como un defecto en Chile?

Sí.

-¿Cuáles son los principales beneficios de la inclusión en los niños?

El primer beneficio es que está totalmente demostrado que los estudiantes que tienen algún tipo de necesidad especial, que se forman en comunidades educativas inclusivas, rinden mejor en las variables que estamos acostumbrados en Chile a valorar como rendimiento escolar. Además rinden mejor en pruebas estandarizadas, bajan sus tasas de deserción, aumentan sus tasas de graduación, y finalmente aumenta la calidad y las tasas de incorporación al mundo laboral. Eso pasa en esta población.

Lo que no pasa, y es un mito que en Chile se cree que pasa, es que estas mismas variables decaigan en sus pares. Eso también está totalmente demostrado. Sus compañeros no bajan en el Simce, no aumentan las tasas de deserción, no se ven perjudicados en estas dimensiones. Entonces que los papás que tienen niños que no tienen necesidades educativas especiales no le tengan susto a esto. Porque no les pasa nada a sus hijos en estas dimensiones.

Lo que sí les pasa y es tremendamente importante, es que niños con y sin necesidades educativas especiales, mejoran sus aprendizajes en habilidades sociales. Mejoran la capacidad de trabajar con personas que son distintas a ellos. Mejora la resiliencia, la empatía. Una serie de habilidades que son importantes para el país completo, y también para su ciclo de vida personal. Incluso para  los papás que están pensando en el éxito de sus hijos y nada más que en eso, sus hijos van a tener una mejor vida si se educan en ambientes inclusivos.

 -¿Cómo podría reflejarse eso?

Un gerente que se va para una carrera tradicional donde el Simce y la PSU importa, va a ser un mejor gerente si sabe trabajar con el que es artista. No solamente con sus iguales. Porque para el desarrollo de Chile completo hace falta la diversidad de mentes que tenemos. Y por lo tanto el sistema de educación debe ser capaz de potenciarlas todas.